lunes, 28 de junio de 2021

A mos redó - Na Jordana (alternativa, hasta con 3 adjetivos, para el ej. Nº12)

 

A mos redó - Na Jordana

Los veo, ¿me veo?, casi todas las mesas de la terraza ocupadas, son vecinos del barrio, aquí es raro ver turistas. Estoy bajo la esplendorosa luz del mediodía mediterráneo de Valencia, no dudo de los colores, percibo y me percibo. Ancianos descoloridos, desesperanzados, descolocados, pieles amarillentas, pieles grisáceas, pieles blancuzcas, un andador, varios bastones, señoras de la posguerra que no parecen haber pasado hambre. Miro y me miro.

¿Ya eligió?, sí, de primero alubias con estofado, está más bien fresco, no vendrán mal unas calorías adicionales; pescadilla con ensalada como segundo, pero que sea a la plancha, no puedo comer harinas, que no me la rebocen, porfa. ¿Para beber? Una copa … ¿de blanco?, No, no, tinto, por favor. Recuerdos, deseos, algunos imposibles, otros inalcanzables, muchos secretos, otros imaginados. Somos septuagenarios octogenarios.

Una joven, una escultura viviente de Afrodita, atraviesa la acera donde está la terraza. Mi vecino, cabellos largos, ni blancos ni negros ni siquiera grises, brotan como maleza pobre en una cabeza que no llega a calva, son pocos, están desarreglados, igual que sus patillas, se me antojan del color de la paja seca. El mesero se acerca para tomarle el pedido. Tráeme una de esas, Manolo, señala con un gesto de su cabeza a la joven que se aleja caminando insinuante, su short ultracorto ventila alguna porción de glúteos. Ensalada de la casa primero, sin sal, ¿verdad? ¡Ostras, me conoces bien!, luego la pechuga con verduras también sin sal, ¿una doble? Sí, sí, ya que no tenéis triple. Tiene recuerdos, ilusiones, alegrías que existieron ¿recuerdo, me ilusiono? Somos septuagenarios octogenarios.

Algunas señoras ocupan otras mesas, hay alegría en ellas. Yo estoy solo, recibo la alegría que ellas profesan, la contagian. ¿Otra vuelta? Hombre, claro, ¡qué esperas! Y no olvides traer más olivas. Hay certeza, definición, los hombres de la mesa acompañan con sonrisas, ellas, las septuagenarias octogenarias llevan la voz cantante. Me siento abrumado, me siento a la vez más vivo. Trato de dibujar en mi imaginación, ¿cómo serían estas señoras 50 o 60 años atrás? Seguramente como la joven que pasó hace unos minutos; quizá usaran otra ropa, pero con esa misma actitud de convencimiento, igualmente desafiantes, igualmente hermosas. Ellas tuvieron, yo tuve, ilusiones, deseos, relaciones íntimas, relaciones ocasionalmente non sanctas, amor físico a escondidas, placeres y arrepentimientos, los secretos de la vida que todos llevamos, ¿podemos vivir de recuerdos? Quizá estemos hechos sólo de eso. Somos septuagenarias octogenarias, septuagenarios octogenarios.

Detecto panzas atávicas, son panzas de cerveza, panzas criadas con devoción, panzas cultivadas con el placer a corto plazo del rubio pan líquido, panzas que ahora quisiéramos que no existieran, como no queremos tampoco la hipertensión, pero, ¿cómo no vamos a aceptar chorizos, jamón serrano, ibérico, morcillas, beicon, panceta, queso curado, o aún semicurado, ¿cómo podría haber sobrevivido sin esos alimentos del goce, de la alegría del alma? Las patatas bravas y bravísimas, las tortillas de seis huevos, las anchoas de salazón, el bacalao disecado con sal y sol; arròs a banda, arròs del senyoret, arròs amb fessols i nap, arròs al forn, arroz negro, arroz meloso, infinidad de paellas. Hay panzas y barbas, barbas que no se deciden a serlo, como los escasos pelos entregrises que quedan al no afeitarse un par de días, como las abundantes inevitables esparcidas manchas que decoran los rostros, como los vasos aún con restos de la cerveza, como mi copa de tinto que casi acabé. Somos restos de lo queda en la comida de la vida, somos septuagenarios octogenarios,

Los veo, y me veo. Sin embargo, todos sentimos fervorosamente la juventud. Hace tiempo, unas cuantas décadas ya, nos parecía que la padecíamos, no que la viviéramos, la juventud era un tramo de vida a evitar, no sabíamos cómo hacer para que se terminara pronto. Brotaban una o más, pústulas repugnantes, nos aparecían entusiastas, hasta con fervor, y se instalaban en nuestras caras, queríamos erradicarlas, extirparlas, borrarlas cuanto antes. Pero las perdimos viviendo, somos septuagenarios octogenarios.

Nunca nos sentimos como septuagenarios octogenarios, aún en este instante. Es que la mente permanece la misma, aún desgastada y cansada no nos lo muestra. Nos cuesta movernos, nos cuesta caminar, nos cuesta ver, nos cuesta oír, nos cuesta digerir, nos cuesta orinar y nos cuesta creer que no podemos hacer el amor físico; nos cuesta reconocer que ya nos hemos bebido la poción de la vida que nos correspondió, también a aquellos que recibimos cañas dobles y copas abundantes, sólo nos quedan las propinas. La memoria puede ser confusa, los sentimientos no. A los desengaños los tratamos en pasado pretérito, fueron. Somos septuagenarios octogenarios.

Parece que le ha gustado la comida, caballero, ¡ha dejado el plato limpio!, ¿postre o café?, tenemos flan de queso con salsa de arándanos o con dulce de leche, hay tiramisú, todo casero, los preparamos aquí mismo. Ah… tráeme el flan con dulce de leche. Siento como si de un despertar erótico se tratara, es lo que evidentemente se da entre la lujuriosa pastosidad del flan y la contundencia psicoterapéutica sanadora saciadora* del dulce de leche. Pienso, es como antes, como siempre; sólo una vez, listo, me sentiré bien, es mi régimen, el que trata bien al alma. Somos septuagenarias octogenarias, septuagenarios octogenarios, estamos en Valencia.  

 Valencia, 27 de junio de 2021.

 Nota: La idea de “septuagenario, octogenario” me surgió luego de leer el capítulo Septuagenarias en Roma del poemario Roma de Manuel Vilas.

*No se acepta en el Scrabble

Tonto 3.1 (corrección s/Bárbara + algunos ajustes ... quité 43 "tontos" y tontamentes!)

 

Tonto como adjetivo (v.3.1)

“¿Por qué esa mala fama de los adjetivos?” *

Instrucciones para lectura abreviada - leer sólo: 15:58 con acotación previa, 16:20, 18:20, 18:40, 18:50 18:58, 20:28 y 20:30. Para lectura súper abreviada: 15:58 con acotación previa, 18:50, 18:58, 20:28 y 20:30. Para la ultra abreviada: leed las acotaciones y dedicatoria; ah, y conseguíos Selecciones de Reader’s Digest.

13:41 -  invitación de Bárbara para presentación de libro en Librería Berlín - estaría bueno ir, ver gente, cambiar de ambiente, conocer el lugar.

13:45 – respondo por FB, soy tonto al responder por FB - un tonto dinosaurio de FB dirían mis nietos.

13:55  comeré en casa, ojalá no me caiga pesado, debo estar despierto - el martes no pude concentrarme por el volumen la música - fui un cagueta, no encaré al mesero, no había nadie en el local - un modo de aceptar lo que no quiero sin pelearlo, un tonto cagón.

14:15 – yo, tonto haragán, ni una ensalada me hago, aunque está cortada y pronta - mezclo seitán y arroz indonesio, restos de la noche del martes – recuerdo a mi hija Nadia, estricta vegetariana – dice que soy un tonto ex-vegetariano, luego de 20 años caí seducido por las tentaciones de la carne - un tonto y débil humano, cualquiera.

15:00 – bebí una copa de rosado de Navarra, estaba frío - fue para digerir mejor, justifiqué - tonta elección – tengo modorra - leo a Katherine Mansfield, relatos de principios del siglo XX, no son ni viejos ni nada tontos, me gustan - no logro mucha concentración, culpo a mi sobremesa con efluvios del caldo navarro – leo - pienso en la compra del Carrefour, si llego a 25€ tendré una cajita de huevos gratis, mi mente se engancha en la promoción - no puedo evitarlo, soy un tonto comprador - como todos - me río solo.

15:50 – miro el mapa en el móvil como un tonto turista - ¿dónde deseas ir?, pregunta Here - a Librería Berlín - 40’ minutos andando, 15’ en bici, 32’ en bus, pero con una caminata larguísima que cruza el tonto río que no existe - ¿será tonto por eso o será, más bien, avispado?, sin inundaciones, sin sequías, sin orillas, sin ranas, sin peces, sin agua contaminada – caminaría tanto como ir sólo andando - la bici entonces, iré por el parque, más fresco - ojo, lleno de patinetes, peligrosos, imprevisibles, también tontos turistas tomando fotos por los carriles bici - leo a Nabókov, no es un tonto escritor, no - manipula, desestabiliza, cambia en cada relato, juega con el lector, pura habilidad, puro virtuosismo.

“Escribir desde el yo, ¿qué cosa será eso de escribir desde el yo?” **

 

15:58 – me llega el limbo de la siesta, me hundo en el sillón, el Kindle se apaga solo en mis rendidas manos, las gafas aún puestas, ¿trato acaso de ver más allá de mi tonto horizonte racional? - estoy obsesionado, apareció una idea en mi mente, luego se esfumó - la puta memoria, que no es la tonta memoria, es traidora, vengativa, triste y alegre, pero nunca tonta – esa idea era interesante, y era para utilizar un adjetivo – lo percibí cuando desperté para la primera micción de la noche, así la llaman en la analítica, no es como una tonta meada – me quedó la picazón, como una sensación, esa inevitable cicatriz que deja lo que estuvo, eso que fue y que no supe qué era, esa brillantez que ni en mis propios sueños aparece – un grano pustuloso, sigue ahí, no sé qué lo  formó, me atormenta y me atormento - soy un tonto homo non-sapiens sufriendo por no tener imaginación.

 

16:20 – sí, la bici sería ideal – y, ¿qué hago con el casco durante la presentación?, ¿dónde dejo la bici? – no en la calle, no - miro el pronóstico, no me creo lo que predicen, pero es como con las religiones, la fe ayuda ante las tontas dudas - el pronóstico parece prever que la tarde será abominablemente tórrida.

16:30 – me agrada llegar con adelanto, media hora antes, la tranquilidad que cae bien luego de caminar, o de pedalear - tengo un tonto sueño, un taxi con aire acondicionado, un jubilado no debe gastarse el ahorro del Carrefour en ese tonto y breve lujo.

17:30 – termino un relato de Nabókov, lo elegí al azar, A Russian Beauty, recuerdo una tonta estructura, la armé hace un tiempo - en un restaurante de Moscú, observaba mi hermosa vecina sentada sola con su ordenador en la mesa de al lado – a esa imagen sumo el de un depravado colega que abusaba de su alumna, los otros profesores la llamábamos, con sorna y sin saber lo que estaba sucediendo, la muñeca rusa  – asociación de ideas por falta de ellas – entonces usaría “bella” como adjetivo para el deber – estoy en el Café Pushkin tomando chocolate con la Nathalie de Gilbert Bécaud, otra tonta idea de un tonto soñador despierto recordando sensaciones tontamente agradables.

18:20La place rouge était vide, hermosa canción, la voz ronca del abusador de Gilbert suena en mi mente, ¿qué tiene que ver Moscú? - preparo té, una tetera entera con mezcla de hojas sueltas Ceylan, Assam y un toque de Lapsang Suchong, sabe similar al de las caravanas rusas - no tengo samovar, ¿seré un nostálgico por desear un samovar? - ¡qué rico y refrescante queda mi té!, ¿seré un tonto rebuscado por tomar té caliente con 29º?

18:40 – tantas tontas lecturas, tantos tontos divagues, el tonto tiempo pasa, no podré llegar al evento con anticipación - ¿qué me pongo?, soy un rematado idiota, ¡qué importa!, sí, me importa – puede caer la lluvia del pronóstico, tiene 50% de probabilidades - las probabilidades no existen, si no, yo ya estaría preparando el viaje al mundo del después, las estadísticas me dicen que se daría dentro de unos meses, luego de este verano, en el tonto otoño que acecha – las estadísticas son así, acechan.

18:50 – bebí tres tazas de té - no, no puedo ir ya en bici, no tendría el tiempo de relajarme antes de la presentación - ah, cogeré el autobús, aunque más no sea que para una parte del trayecto – bajo a la calle - en la parada miro el móvil, pronto pasará el 95 con turistas hacia la playa, ¿dónde deberé apearme? - busco la respuesta con la app de la EMT, oigo un motor que acelera, es el 95 que este tonto divagante ha perdido al mirar el tonto móvil para saber cuándo pasaría el tonto autobús que se esfuma delante de sus narices…

18:58 – cruzo Serranos, corro mucho, hay semáforos, quizá la tonta suerte haga que el 95 se demore y lo pesque en la siguiente parada - sí, es así, unos turistas hacen preguntas y el 95 sigue detenido, apresuro, corro, en mi muñeca el reloj inteligente señala que he pasado las 150 ppm, es demasiado, estoy agitado - los turistas no suben, el 95 cierra las puertas y quedo a unos tontos 30 metros de haberlo alcanzado.

19:01 – el próximo 95 está a 9’, no llegaré a tiempo – corro hasta otra parada, la del 94, llegará en 2 minutos – eureka, el 94 cruza el tonto río que no es tal, menos caminata, sólo 600 m en lugar de 900 – llegaré a tiempo

19:28 – es Valencia, siempre hay minutos de tolerancia – trato de regular mi respiración, el bobo, o sea corazón en uruguayo urbano, está acelerado, no hemos tenido la elegancia de llamarlo el tonto, sería más literario – en la acera veo a Kike, veo a Manuel, me saludan - mi ritmo cardíaco comienza a bajar de esos entusiastas 142 ppm de la caminata, fueron al tempo presto del último movimiento de la 4ta. de Tchaikowsky.

20:02 – estoy en la sala - me relajo como puedo - tomo una foto de Bárbara y Juan – mis pulsaciones ya están domesticadas, soy el contrafagotista que respira a fondo con el diafragma bien bajo para tocar ahí mismo y con suficiente fiato, el solo de la variación de La Bella y la Bestia de Mi Madre la Oca de Ravel - ¿por qué me toca el papel de bestia?

20:28 – me fascina Juan – profundo como la fosa de las Marianas, sin embargo, transparente y claro como el agua de las lagunas que aparecen en los arrecifes de coral.

20:30 – pido a Juan que me dedique su libro, es “Fuego Amigo, los restos de la escritura” - me presento, dice que me recuerda, ¿cómo?, no, no puede ser, ¿de dónde?, de FB me dice – y me escribe una dedicatoria que termina así:

“… para que sigamos conversando con Onetti”.  

Valencia 17 de junio de 2021

  * Juan Gracia Armendáriz en “Fuego Amigo, los restos de la escritura”: pág. 108

** Ídem: pág. 69                         

martes, 22 de junio de 2021

Sadboy

 Claudia me dijo que le gustaban los sadboys. 

-¿Qué es eso? -le pregunté con un emoticono de ceño fruncido.

 -Sí, ya sabes, los sadboys, los chicos como tú, me vuelven loca (y emoticono de carita sonrojada). 

-No lo había oído nunca si te soy sincero jajaja -le escribí sin reírme una pizca. 

-Pues, a diferencia de los fuckboys que van de duros, los "malotes", los sadboys hacen alarde sobre lo mal que lo han pasado. 

-Cuéntame más sobre esos sadboys (emote de por favor y de media sonrisa). 

-Son aquellos chicos que exageran sus sentimientos negativos, dicen estar atormentados.

Sadboy. Desconocía que se hubiese popularizado la tristeza. ¡Ya era hora es mi momento! Conocer gente con la que romantizar la melancolía. Quejarnos del infortunio. Me gusta quejarme. Quiero conversaciones de solo quejas. Quejas sobre lo triste que es existir. Estar triste un domingo por la tarde y disfrutarlo como si fuese el dragón-kan de portaventura. Alguien con quien reírme de mis desgracias. Que me diga que podría ser peor. 

-Y tú, ¿eres una sadgirl? podemos lamentarnos juntos.

-Sí claro, ¿no me ves? Pero en realidad no es del todo cierto, es como una performance, ¿sabes? algo así como una imagen que mostrar a los demás. como los vaqueros con agujeros, que los compras directamente rotos, porque así son más guays, ¿Me entiendes?



Bella - adjetivo elegido (ej. N12 alternativa "ñoña" con inclinaciones decimonónicas)

 

“Bella”, adjetivo elegido

 

Estimada señorita:

Disculpe este encabezamiento, no sé su nombre, estoy impresionado, ¡qué bella mujer es usted! Seguramente no me recuerde, yo estaba sentado en otra mesa, a unos 3 metros de usted, fue en la terraza de la cafetería Starbucks de Klimentovskiy Pereulok, cerca de la boca del Metro. Comprendo que no sepa quién soy, ¡cómo iba a fijarse en mí!, una inocua y olvidable presencia, un modesto turista con cámara colgada al cuello, comía un sándwich acompañado de un té. Todo esto acontecía mientras a usted la invadía el excitante e irreprimible mundo circundante desde su ordenador. No pude evitar quedar fascinado, me impactaron sus bellas trenzas del color del sol, ese sol que brilla por tantas horas en el verano de Moscú. Me sentí confundido, pensé que era usted quien esparcía esos rayos de luz, parecían partir de su dorada cabellera. Usted bebía con placer un humeante cappuccino con cookies, estaban en un platito embellecido con flores y arabescos tan frescos como los centros de mesa con margaritas, multicolores y adorables alstromerias, el plato de una porcelana tan tersa como la piel de su hermoso rostro. La vi, la miré, la admiré, todo en usted era belleza y armonía. La fijé en mi memoria, la tengo esculpida como si fuera en granito.

¿Me permite llamarla mi bella moscovita? Aventuro, dada su sofisticación, que es de Moscú. No puedo ignorar sus hombros angulosos y suaves a la vez, su piel pálida que resalta aún más ese ajustado vestido negro que lleva, sensualmente ceñido a su cuerpo; sé que el negro ya no significa luto, menos aún que sea una campesina. Noté su cazadora de piel del mismo rojo carmesí que sus labios, corta, con amplias solapas, la colgó en la otra silla. Usted, mi bella moscovita, es pura elegancia, pura sugestión, quizá puro misterio. Vi sus comprensivos ojos, pálidos como un cielo azul a través de la bruma, vi cómo reverberaban con vivacidad ante el apasionante universo de la pantalla de su ultrabook. La vi fumar con fruición, eran largos cigarrillos; los odio, pero con usted los adoré, era la oportunidad de apreciar sus carnosos labios curvándose con sensualidad para aspirar, la vi disfrutar ese vaho reconfortante que dicen sentir quienes fuman, hasta me gustó ver el humo que salía de su boca, entonces ligeramente abierta, parecía preparada para un beso. No me importó que las cenizas cayeran al piso, la copiosa nieve del invierno las cubrirá, luego, el deshielo de primavera las arrastrará al río Moscova. Pude ver sus manos, me recordaron las esculpidas por Buonarroti, blanquecinas, elongadas, suplicantes, noté débiles marcas de azuladas venas. Al verlas sujetar sus cigarrillos, al verlas teclear el ordenador, al verlas coger las cookies y al verla a usted, no me cabe ninguna duda; ¡usted lleva sangre azul!

Su cappuccino está aún por la mitad, mientras, yo terminé el sandwich y bebí con cortos sorbos el té ahumado Russian Caravan. Miro el reloj, en tres minutos llegará el autocar de la excursión, visitaremos el Museo de la Gran Guerra Patriótica en la colina Poklonnaya. Sólo me resta despedirme, obviamente, usted no podrá responderme al igual que yo tampoco puedo enviarle esta carta. Gracias por existir, me inspira. Y usted, en su silencio, ¿no escribiría?

Hasta siempre mi bella moscovita.

Un turista

jueves, 17 de junio de 2021

Glosario para "La cosa más linda" (más vale tarde que nunca...)

Glosario para “La cosa más linda” (según va apareciendo en el texto):

Aclaración: no sólo estos significados cambian por países sino también por regiones, grupos sociales y, sobre todo, épocas. Sin embargo, hay términos que van quedando y se incorporan al lenguaje cotidiano de varios países y hasta llegan a ser aceptados por la RAE! Mi relato está ubicado en el Río de la Plata.

Nabo= estúpido

Gilún= derivado de gil, tonto casi consciente de eso

Amargo= mate sin azúcar como se toma en Argentina y Uruguay

Les viá= les voy a

Boludo= 2 acepciones: estúpido y también tío, como al dirigirse coloquialmente a un amigo

Laburar= trabajar

‘Tá= 2 acepciones: ¿está? También: sí, muy usada, pero sólo en Uruguay. También su derivado 'tabien

Jermu= mujer  por hablar al verre en Uruguay, sería al vesre en Argentina

Quilombo= 2 acepciones: lupanar (hoy se usa menos) y mucho más común, gran alboroto

Chirolas=moneditas, poco dinero

Me las tomé sordina= me fui calladito

Orga= organización

Rioba= barrio en lengua verre

Pelármela=irme rápidamente

Chiva= bicicleta

Cana=policía

Pelotas= de pelotudo, estúpido por dejadez, por pereza, por tonto

Gayola= cárcel

Sopre= preso al verre

Botón= milico o sea policía o soldado

Boletear o boletiar= matar

Boquear= respirar con dificultad

Belinún= idiota, con algo de connotación sexual peyorativa

Qué le va’chacher= qué le vas a hacer

Chapar= entender

Fierro= en este contexto es un arma de fuego

Me piré, la quemé= me enloquecí, la maté

Rope= perro al verre

Gurí= niño o niña

Bancar = soportar

Conchuda= mujer muy despectivo

Mina= se usa de varias maneras: mujer de la vida (ya casi en desuso), mujer que está buena (¡qué mina impresionante!), mujeres en general sin ser peyorativo, sólo en lenguaje reo.

Morfe= comida

Choma= macho al verre, se usa sólo en 3ra persona, en 1ra o 2da siempre es macho

Yeca= calle al verre

Yira= prostituta generalmente callejera

Si nos les piache= si no les gusta

Chuchamo=muchachos al verre

Cobán=banco al verre

Boleta= fácil

Boquilón= quilombo al verre, es muy común

Caño=revolver o pistola

Baranda=olor

Jeder= oler desagradablemente

Chumbo= plomo, bala

Afanar= robar

Gringo= se usaba para inmigrantes yugoslavos, polacos y rusos, luego con norteamericanos

Troesma= expresión muy común para maestro

Bolas por el piso=estar harto

Pelotudeces= cosas que no valen la pena, inútiles

Bo=tú

Viola= guitarra

Tesoré= sorete al verre, equivalente a una mierda

Nadies= plural de nadie porque si no, sería sólo uno, ¿no?

Engominados= pijos

La verdá de la milanesa= la verdad sin vueltas

Murguita= murga que improvisan los presos en el mismo penal

La del estribo= la última 

miércoles, 16 de junio de 2021

La confesión (v1.2) ¡Otra vez!, pero con pequeñas correcciones y, sobre todo, con un cierre de escena.

 

La confesión (1.2)

(Diálogo para escenario: un confesionario de madera oscura y cortinillas moradas con borlas doradas. El cura tiene voz de mediana edad, no se le ve, sólo muestra unos zapatos negros, sucios de tierra, aparece parte de sus pantalones y de la sotana, también negros, pero arratonados. Hay poca luz, un fiel, ya mayor, vestido con Levi’s, sudadera y zapatillas New Balance está arrodillado en un costado, habla hacia las rendijas laterales, mira de reojo como si temiera la aparición de alguien. De vez en cuando cruzan la escena unos pocos feligreses, no tienen parlamentos, sólo miran, ocasionalmente, un puñado de turistas camina en shorts y chancletas, toman fotos con sus móviles y desaparecen).

Feligrés: Padre, he venido a confesarme.

Cura: Hijo, nunca te había visto por aquí, bienvenido.

F: Sí, así es. Padre, presiento mi fin muy cercano, quiero librarme de las culpas que llevo dentro.

C: Bien, bien, hijo, pero dime ¿cómo es que tu fin está cerca?, nunca hay fin, Dios nos espera en todos los mundos, sólo debemos confesar nuestros pecados antes de emprender el viaje.

F: Mire padre, de acuerdo a las últimas estadísticas me quedan sólo cinco meses, cuatro días y medio en este plano existencial.

C: Pero hijo, ¿cómo?, ¿por qué dices eso?

F: Fíjese Padre, la media de vida de los hombres en España en el 2020 fue de 79,7 años, o sean 79 años, 8 meses y cinco días y medio. Si los restamos de mi edad de 79 años 3 meses y un día da exactamente eso: 5 meses, 4 días y medio.

C: Pero hijo, no hay que tomarse las estadísticas tan a pecho, te oigo y te veo muy bien.

F: Efectivamente Padre, me siento bien, y más esperanzado con las últimas predicciones de nuestro gobierno; de hecho, ya sueño con las vacaciones que tomaré en el 2051 luego de haber vuelto a trabajar hasta el 2050.

C: Hijo, hijo, no exageres, Mathusalén hubo sólo uno.

F: Lo sé padre, lo que me aflige es otra cosa, resulta que estoy en un taller de escritura creativa y debo desarrollar un texto sobre mi relación con la escritura y, además, en forma y estilo literario, por eso quiero confesarme.

(Hay una pausa más larga, el cura calcula su próxima intervención, es un planteamiento que nunca había escuchado)

C: Oye, suena raro lo que dices, recuerda, Dios no te va a ayudar a producir el texto, aunque él lo sepa todo.

F: Reconozco su poder, Padre, pero quizá, si me confieso no sería difícil ser absuelto. No quiero abusar de él, pero si me pudiera dar algún consejito…

C: Oye, oye, Dios no está para ayudarte con tus deberes, no trates de aprovecharte.

F: Ya, ya, empezaré con mi confesión. Dios sabe que los jubilados ajedrecistas del Centro Diurno de Acogida me rechazaron, apenas movía fichas y no conocía ninguna apertura, ellos me mandaron a los tableros de damas, tampoco fui aceptado, siempre perdía encandilado por el hecho de comer indiscriminadamente sin pensar en las consecuencias. Probé con las mesas de dominó, apenas sobreviví unas pocas partidas, no recordaba los números que iban saliendo. Entonces me sugirieron que fuera a la Plaza de la Virgen, hay bancos bajo un árbol desde donde podría dar maíz a las palomas. Lo hice, pero fui bautizado con excrementos por los propios pájaros a los que alimentaba. Allí tomé la decisión de buscar algo más seguro, es cuando aparece el Taller de Escritura Creativa, para ahorrar tiempo lo llamaré TEC. Era bajo techo, así estaría a salvo de las palomas.

C: Muy bien hijo, Dios todopoderoso y yo te escuchamos, pero no veo el pecado aún.

F: Padre generoso y Dios bondadoso, lo que pasa es que nunca se me dio eso que llaman literatura y, menos que menos, lo de la escritura creativa. Ni crucigramas hago, me asustan las palabras difíciles. Dios lo sabe, seguro que me perdonará por pretender que podía escribir, quise engañar, es pecado.

C:  Es soberbia, un pecado grave. Dime, entonces, ¿te metiste en ese TEC sólo por escaparte de las cagadas de las palomas? Háblame, seguramente has cometido más pecados.

F: Ay, sí, sí, padre. Dios sabe que fui músico por comodidad, siempre me gustaron los coches, pero me daba vergüenza demostrarlo.

C: ¿Te hiciste músico por comodidad? La pereza es otro pecado capital.

F: Resulta, Padre, que el profesor de fagot vivía enfrente de mi casa, si estudiaba ese instrumento no tenía que ir hasta el instituto que quedaba lejos y debía hacerlo en autobús.

C: Uy, uy, uy, la pereza hijo mío, mala consejera. Sígueme hablando del TEC.

F: En realidad, me gusta mucho más que dar maíz a las palomas, y no corro el riesgo de las cagadas, los compañeros me tratan con cariño, y la coach es espectacular, aunque se ve que detectó mi debilidad, la pereza, y me tiene siempre en la punta de la lanza, me reclama que debo escribir y escribir y escribir, y seguir escribiendo ya que, además, aduce que tengo tiempo y …, tiene razón.

(El cura se aclara la voz, tose un poco, pero lo que hace es tomarse tiempo para pensar una respuesta)

C: Verás hijo, también ella, tu coach, percibe esa grave falta tuya. ¿Qué te llevó a ir al TEC y no a un grupo de apoyo a los que ni fuman, ni beben (mucho) alcohol, ni consumen drogas, ni maldicen cuando Messi o Suárez erran un gol, ni comen demasiada bollería, ni gustan de los chocolates en exceso, ni miran lascivamente mujeres de cualquier calibre, ni beben CocaCola Classic, ni comen carnes rojas, ni llevan vida sedentaria, ni miran telediarios, ni son gordos, ni tienen dudas sobre su orientación sexual, ni adhieren a una política u otra, ni bailan música electrónica, ni son animalistas ni (muy) verdes, ni toman (mucho) sol, ni leen a (todo) Umbral y Delibes, ni escuchan regatón, ni miran pornografía o series en Netflix, ni hacen otras tantas otras cosas que seguramente serían motivo de pecado y entonces podrías desplegar tus arrepentimientos? Sigue contándome tus aflicciones.

F: Padre, casi me hace perder el hilo con tanto palabrerío, sopese mis pecados y ayúdeme a salir de esta encrucijada, el martes debo tener el texto listo mientras que, por otro lado, me acerco inexorablemente al fin, al límite de los tiempos.

C: Mira bien, lo que quieres decir entonces, es que tu falta ante Dios ha consistido en no haber tenido el impulso, esa necesidad de escribir.

F: Padre, usted lo oye y Dios lo sabe, nunca escribí, para qué, después de todo la palabra se me da bien y tiene ventajas, está aquello de que a las palabras se las lleva el viento. Lo escrito queda y no se puede ir cambiando, agregando frases y pensamientos mientras uno va sintiendo la reacción del que escucha. El lector es anónimo e invisible, me aterra, ¿cómo me enmiendo?

C: O sea que temes al lector en lugar de temer a Dios.

F: En realidad, Padre, lo que me pasa es que lo de escribir nunca lo practiqué en mi vida, ni siquiera lo imaginé. Ahora, cercano al fin, y que espero sea tan falso como las estadísticas electorales, siento que no puedo con esta vida. La coach es enormemente generosa y benévola, no quisiera defraudarla, ni me animo a conversármela … vea usted hasta qué grado el TEC ha influido en éstos, mis últimos meses.

C: Hijo mío, me da gusto escuchar tus palabras, presiento que Dios te absolverá. Habla ya si crees que tienes otras confesiones para hacer.

F: Sí, finalmente quiero confesarle que eso que nunca escribía no es totalmente cierto. Vea, es evidente que no hay escritores precoces. Algunas chicas, siempre más inteligentes que los chicos, empezaron sus obras como teenagers, recuerdo a F.Sagan y L.Moore, pero yo pasé esas convulsivas edades de los 20, 30, 40, 50 y aún 60  años sin producir nada. Sí, escribí, y lucré por ello, y de paso confieso otro pecado: escribía cartas y documentos con gran habilidad, obtuve algunas representaciones de firmas transnacionales, todo hecho a pura labia, sin siquiera el más mínimo capital. Culminé con la de los coches Rover-Land Rover.

C: No lo veo como un pecado, hijo, es más bien un trabajo, o quizá, hasta una especie de actuación teatral.

F: Gracias Padre. He pensado mucho, en los 70 logré la calma y la reflexión, me han llevado a predecir la contemplación sabia en los 80, bueno, siempre que le gane a la estadística y pase el promedio. ¿Sabe?, coincido con Borges, él afirmó que todo lo que escribía era autobiográfico, bueno, casi, aun lo fantásticamente ficcionado. Agregaba: en mis relatos soy yo disfrazado y muchas veces también sin disfraz. Escribo de emociones con emoción, eso se lo robé, otra confesión, Padre, hurto. También admiro a Lorrie Moore, contrariamente a Borges, ella sostiene que nunca se está escribiendo una autobiografía, los temas por los que uno está interesado en dejar sobre papel vienen de lo que uno percibe en el inmediato mundo circundante, de las propias experiencias o de las de nuestros amigos. Cada cuento es una biopsia de la vida, de una vida agrego yo. Borges decía que sus personajes eran él mismo, Bárbara Blasco también: yo soy mis personajes. Borges, manifiesta junto a otros autores: yo soy todos los hombres. A veces pienso haber pecado por creerme que podía escribir, pero creo que sólo ha sido otro pecado, el de la arrogancia.

(El cura muestra inquietud, mueve sus piernas y frota los zapatos contra el piso, es que bebió mucho vino y tiene que ir al lavabo, quiere terminar la confesión de una vez)

C: Hijo, hijo, no te martirices tanto. Esos pecados están confesados y pronto Dios todopoderoso te absolverá y así, si se cumple la estadística, podrás verlo cara a cara en unos meses.

F: Padre, le agradezco, pero eso de verle la cara a Dios ya lo experimenté; he tenido la suerte de vivirlo en múltiples ocasiones, olvidé que aquí en España, esa frase no expresa el supremo goce sexual, Dios me absuelva también del pecado de lujuria.

C: Hijo, hablo de otra cosa, de la gracia, de la cara de Dios eterno y todopoderoso, Él te perdonará, no yo, un simple sacerdote. Pues te pondré como primera penitencia que no abandones ese TEC, aunque no se te ocurra nada literario. Quizá te resultaría muy fácil que te obligara a rezar 700 millones de padrerinocerontesnuestros, pero para pecados tan graves como los que has cometido te mando a que te leas Onetti completo, todos le temen a Onetti, quizá aún más que a Dios. Hijo, que Onetti, digo Dios, te bendiga.  

(Las luces bajan de intensidad, el cura deja el confesionario con prisa, le urge ir a orinar, sale de escena, el feligrés se queda arrodillado con la cabeza entre sus manos, se oye un órgano, empieza a sonar el comienzo de “A Whiter Shade of Pale” por Procul Harum, la música continúa y la escena se va oscureciendo gradualmente hasta apagarse por completo. Fin)

 

Valencia, 21 de mayo de 2021.


El General (4.8 - versión final con sugerencias y cambios - a 2 espacios y letra tamaño 12)

 

El general (v. 4.8) 

 

Sábado, 29 de noviembre de 1980, 14:10 - Hace calor, así es al comienzo del verano. Los vecinos están en la acera, miran el microbús del gobierno, ¿será por envidia o por recriminación? Suena el timbre, ¡ya voy, yo abro! Hola, soy Beatriz, monitora del grupo de Andrea Martínez, vinimos a buscarla. Ah, Helena, mucho gusto, su mamá. Ya baja, está de uniforme, lleva ropa para cambiarse y malla de baño. Perfecto, señora Martínez, la niña pasará de maravilla. Muy guapa Beatriz ¿30 años?, ¡qué cuerpo! Yo era así a su edad, pero más redondita, más cola.

Vivimos en una calle sin importancia, tan olvidada que el pasto crece entre los adoquines, los niños la usan de campo de fútbol. Un barrio anodino, una casa igualmente anodina, menos que una casa media, no podemos aspirar a más.

14:13 - Enseguida estoy; mami, ah, has puesto los patines y mi leotardo en la mochila, pregúntale a la monitora si está bien, no quiero líos. Mire, Andrea lleva sus patines, ¿le parece bien? Sí, sí, estupendo, podrá usarlos en el parque. Beatriz parece buena gente, no encaja con lo que dice mi marido de las monitoras. Adiós mami, hasta mañana, ya le di un beso a papi. Uf, ¡qué nervios! Ojalá estuviera Susy.

14:50 - La quinta es divina, ¡qué piscina! Lástima que no estás aquí, Susy, es más impresionante de lo que me contaste. Me gustaría mostrársela a Roberto. Él no es de salir mucho, a veces vamos a las discotecas para chicos, son aburridas, a él le parecen tontas. Bailamos temas lentos, muy juntos, y a mí me encanta. No llegamos a otra cosa, desearíamos ir a más pero no nos animamos, Roberto es tranquilo, ah, si yo fuera como Susy. El profe de literatura, un tipo joven que usa gafas gruesas y chaqueta de tweed, le puso notas bajas. Susy se acercó a su escritorio inclinándose todo lo que pudo, le preguntó el porqué de su calificación. Previamente se había desprendido algunos botones de la blusa del uniforme mostrando sus generosos pechos. El profe no pudo evitar mirar, se turbó, se sonrojó. Sus notas mejoraron.

15:00 – Mamá se entusiasmó con mi visita a la quinta. Para ella, conocer al General en persona es privilegio de pocos. Sueña con la tienda de extranjeros, ganaré bonos para que pueda comprar allí perfume francés, pastillas anticonceptivas y whisky para papá. Se queja de papi porque se pasa criticando al General, así no progresaremos nunca, dice.

Llegamos a nuestro alojamiento en la quinta. Me gustó la inscripción que hay a la entrada, me transmitió tranquilidad:

 “Mujer estudiante: eres la base de nuestra patria, tu fuerza joven y entusiasta nos hará grandes bajo la protección de nuestro General”

 

Estoy ansiosa por conocer al General, vendrá a media tarde. ¿Será tan malvado como dice papá? Salgo a patinar ya, luego nadaré. Hace calor. La piscina es enorme. Han venido muchas niñas, unas hacen deporte, otras pasean. Hay caballos y bicis. A Susy le encanta cabalgar, yo no me animo.

15:30 – Patino por el parque, tiene 40 hectáreas, sus caminos lo atraviesan todo. Hay muchos árboles, estatuas, fuentes con juegos de agua, pequeños lagos. Oigo pájaros cantar. En algunos estanques hay patos, me hacen mucha gracia. Mi papá dice que sería mejor que no me seleccionaran, pero me muero de ganas por conocer el casco de la quinta, parece un castillo, Susy me lo describió minuciosamente. Papi es un exagerado.

16:15 - El General llegará pronto, estamos muy nerviosas. Las monitoras que nos acompañan nos alinean para escuchar el discurso de bienvenida. Las niñas señaladas allí por el general cenarán con él en el casco, serán las elegidas, recibirán privilegios para sus familias, pases para comprar en las tiendas de extranjeros.

16:25 - Llega el General, conduce un Mercedes 500SL rojo fuego, es descapotable, tiene asientos color miel, no hay otro igual. Usa su uniforme de verano, es blanco, inmaculado, encandila, lleva una gorra de punta pronunciada, gafas Rayban Aviator de armazón dorada. Se las saca, nos sonríe, cautiva con la mirada, tiene una boca maravillosa, dientes perfectos, impone su altura. ¡Qué gusto recibirlas en la quinta! dice con sencillez, desea que pasemos muy bien, él también va a divertirse, hará deportes, paseará por el parque. Nos recuerda que es la quinta del pueblo, ese pueblo que todas representamos. Se mueve entre nosotras, da la mano a una y otra niña. Se detiene frente a una chica menuda, le pregunta su nombre, ella se turba, no puede articular palabra. Oigo a Laura que interviene, habla con decisión: es Alba Méndez, cursa segundo. El general agradece a Laura, dice que estamos aquí para pasarla bien. Alba se recupera, está emocionada. Una monitora toma nota, nos dice con voz queda que demos vivas por el General. Nos ponemos a cantar en coro, desordenadamente, sin timidez:

“Un futuro de grandeza está llegando, de la mano de nuestro General, la felicidad y la esperanza vienen ya”. Lo repetimos varias veces.

El General me observa, se acerca, soy la más alta del grupo. Pregunta si es la primera vez que visito el parque, le digo que sí, vuelve a preguntar, ahora por mi deporte favorito, le digo que soy patinadora del equipo nacional juvenil, pide mi nombre, la monitora escribe. Me quedo muy nerviosa. ¡Ah, cuando se lo cuente a mami! Mi papi no estará contento, todo lo que haga o diga el General le cae mal. Yo sé que es un tirano, papá me contó cosas horribles, pero en persona no lo parece. Susy estará encantada, lástima que no fue invitada este fin de semana. Te echo de menos, cómo deseo que estuvieras aquí, conmigo.

16:45 - La playa deslumbra hoy, Andrea, vine con mis papis. Ay, siempre recuerdo tu curiosidad cuando hice el amor con Pedro aquella primera vez. Qué te cambia me preguntaste. Realmente nada, una vez y, listo. ¿Si duele?, sí, un poco, hay sangre, olores mezclados, todo está pegajoso, sientes como repulsión. No volveré con Pedro, lo elegí esa vez porque tenía experiencia. Fíjate, me encantó hacerlo después con Fernando, el de quinto, tan tierno, también con Miguel, el que te gusta a ti. Disfruto cuando me miran los tipos mayores, les clavo los ojos, se quedan aturdidos, atolondrados, me causa risa, no puedo ocultarlo, pero les gusta. Hice lo mismo con el General, no percibí turbación, tampoco incomodidad, sabe controlarse. Pienso mucho en ti, lástima no estar juntas. Te imagino patinando por los jardines, te veo nadando. Pasé cinco fines de semana en la quinta, siempre fui elegida. Jugué pool con el General en el casco, de igual a igual, ¿te imaginas?, ¡Fíjate, yo sola con él! No te cuento más, ja, ja, la pasé muy bien. Uf, cada vez que venimos a la playa sucede lo mismo, hoy es el turno de un veterano panzón, parece que me fuera a comer con su mirada. Tú sabes bien, este jueguito me molesta, pero a la vez me gusta. Lo miraré fijamente, bajará la vista o, probablemente salte iracunda su mujer, ¡qué tontos los hombres! Me daré otro chapuzón, adoro bañarme en la playa. Imagino el agua de la piscina abrazándote como el mar lo hace ahora conmigo, sueño que tú eres este océano. Ojalá pienses en mí con la intensidad que yo pongo cuando lo hago en ti.

17:15 – Ernesto ha estado vagando por la casa sin ton ni son. Le digo, la nena es grande, seguramente sabe mucho más de la vida que nosotros a su edad. Me tiene cansada, repite y repite que es una niña. ¡Claro que es una niña! Susy Gómez también es una niña, tiene 14 años como Andrea, parece una modelo, una artista de cine, bien que te la devoras con la mirada cuando la ves. Para él, es una putita en ciernes; no quiere que Andrea siga el mismo camino, estoy de acuerdo, yo tampoco quiero eso, pero con la actitud de Ernesto nunca vamos a progresar. ¿Cuánto más debemos esperar? Hace 25 años que está haciendo lo mismo, conduce autobuses, no tiene ambición. Si yo no me hubiera conversado al presidente del sindicato estaría barriendo esos autobuses ahora. No intercederé más por él, me tiene harta, siempre en contra de todo. Le serviré un Orgullo Criollo, así se tranquiliza. Le gusta comer, haré un pastel de carne con pasas, aceitunas verdes, cebolla dulce, huevo duro picado, poco ajo y un toque de comino, lástima que no conseguí pimiento rojo, faltan muchas cosas en la tienda del barrio. Entre el aguardiente y el pastel estará menos pesado con lo de la nena.

Mi mujer es obstinada y toma decisiones sin consultarme. Llegó al colmo cuando fue a ver al presidente del sindicato, no lo puedo superar, quiero olvidar, se dijeron cosas de mí, mis compañeros no tocan el tema. Nunca olvidaré la risita socarrona del tipo al otro día; aguanto por mis hijos. No soy como Abel, el padre de Susy, a él nunca le importó nada ni nadie. Denunció a compañeros de toda la vida, arruinó a muchos; así llegó a jefe del banco. Conozco las movidas fraudulentas del presidente de mi sindicato, nunca hablé, yo no delato, soy así. Andrea hace horas que está en la quinta, y eso me pone mal, el General es un hijo de puta, un depravado, su aspecto juvenil y deportivo engaña. Las niñas que lleva al parque lo tientan, pero no es tonto; sabe cuándo hacerlo, oculta sus aventuras con sagacidad. Además, aprovecha para ultrajar a niñas de disidentes, así castiga a sus padres. No es mi caso, soy un don nadie, un trabajador común, sólo un chófer, ojalá eso ayude a Andrea.

La piscina está repleta, hace calor, me puse la malla roja del equipo juvenil. Las niñas dejan de nadar, se detienen en el borde, miran hacia los trampolines. Allí veo al General, su piel está tostada, lleva una malla de baño olímpica azul con tiras blancas a los lados. ¡Qué cuerpo admirable!, tiene 56 años, luce más atlético y desarrollado que muchos de mis compañeros del secundario. Se zambulle desde el trampolín más alto, un clavado perfecto, en pocas brazadas llega al otro extremo, nos alienta a disfrutar del agua. Volvemos a nadar. Noté que me seguía con la mirada, me muero de ganas de contárselo a Susy.

17:45 – Llega la merienda, jugos de frutas, sándwiches, bollería. Charlo con Laura, tiene 15, sigue de uniforme, no hace deportes. Es la mejor del instituto, quizá de todo el secundario. Usa gafas de aro negro, detrás brillan ojos verdes muy bellos, su mirada es intensa, penetrante, inteligente, también pícara, se interesa por todo lo que la rodea. He sido elegida, uf, ya no debo esperar. Capta cómo me siento, sabe que me entusiasma ir al casco, pero tengo miedo, estoy entre eufórica y temerosa, ignoro qué podría pasar en la quinta, mi papá nunca me lo aclaró. Susy me contó bastante, pero no todo, no parecía malo, ella lo encontró muy guay. Somos íntimas, pero no iguales, Susy es impulsiva, abierta, decidida, atrevida, vive a otra velocidad, me gusta que sea así. Un día decidió perder la virginidad y allá fue, sin dudas, sin remordimientos, sin amor, más por curiosidad que por deseo. Eligió a Pedro de sexto, luego no quiso verlo más. Me invitó a hacer lo mismo, no quise, no me insistió. Me contó su experiencia con lujo de detalles, algo le dije a mamá. Yo no tengo prisa, sé esperar.

Helena me sirvió Orgullo Criollo, es asqueroso, pero al segundo vaso empieza a saber mejor. ¡Cómo no voy a estar nervioso en esta espera! Tengo miedo, ¿y si Andrea habla allí de ciertos temas? Ojalá zafe y quede en el grupo de las que no van al casco. Ernesto divaga, ¡qué sería de nosotros si trascendiera lo que opina del General! Lo llama depravado por llevar niñas a la quinta presidencial; no es así, le gusta la juventud, está haciendo felices a las próximas generaciones. Además, no somos quiénes para juzgarlo, no es nuestro problema, para eso están los curas. Ernesto, no, basta, ¿qué buscas?, fíjate, toda la gente se ha ido adaptando. A ver si te bebes tu Orgullo Criollo, cálmate, la nena sabrá defenderse, es mayorcita, yo le expliqué todo. Tú dramatizas, Ernesto, te repito, Andrea no es tan niña, bueno, sí, Helena, pero no puedo dejar de verla jugando con muñecas, no han pasado muchos años. Esta situación podría causarle un trauma para toda la vida. ¿Habrase visto?, se atreve a hablarme de trauma, a mí. Trauma tengo yo, sus exabruptos con el sindicato me han perjudicado, tengo un trabajo de mierda limpiando la clínica, no me dejan progresar. Me veo muy bien, el espejo no miente, los siete centímetros que le corté a la falda fueron una buena idea, con 42 años tengo mejores piernas que muchas chicas de veinte. La camiseta con cuello pronunciado y bien ajustada complementa mi figura, los hombres se dan vuelta cuando camino por la calle, las mujeres también, me gusta que me miren, me faltan las cremas faciales importadas que hay en las tiendas de extranjeros, ¿no te das cuenta, Ernesto? A ver si de vez en cuando te fijas en mí como cuando se te cae la baba con Susy.

18:45 – Helena debería recordar a Rosy Quinteiro, la de Altos del Libertador. La llevaban a la quinta casi todos los fines de semana, parecía la favorita del general. Luego le regalaron un viaje de tres días a Uruguay, fue como delegada a un congreso de estudiantes. La acompañaron dos monitoras. Se rumorea que allá le practicaron un aborto; es fácil y muy discreto. Así actúa el general, no son novelitas rosas. ¿Cómo se sentirá esa chica hoy?, tiene sólo 16 años. El padre recibió autorización para comprar un Skoda 120L a precio de dólar oficial, nunca dijo nada. La niña ya no va a la quinta, no se habla más del hecho.

19:00 – Ernesto se llena la boca con la palabra dignidad, dice que no se apeará de sus principios. Ahí está, siempre esperando, ¿qué?, más bien sueña. Sueña, que caerá el general y la democracia volverá, palabras para aplausos. Mira la realidad, Ernesto, cuando eso llegue seremos viejos. Debemos vivir el presente, comer todos los días, vestirnos decentemente, quiero estar bien y tiene que ser ahora. Bebes Orgullo Criollo porque no tienes otra opción, yo me debo contentar con Fragancia de Olas, pero Amalia alterna entre Chanel Nº5 y First, mientras Abel paladea Johnny Walker. Le pedí el First cuando fui a hablar con el del sindicato, surtió efecto.

19:30 – Ya pasó suficiente tiempo, puse el horno a 180º, tengo que sacar el pastel de carne. Le agregaré queso rallado grueso para gratinarlo, lo subiré a 210º. Ernesto se queja mucho, se pone triste y melancólico, pero el apetito no se le va. Bebo Orgullo Criollo, un asco, pienso en Abel con su Johnny Walker; no me importa si puedo mantener la dignidad. Abel es un miserable, se aprovecha de Susy, le salió atractiva, es un bombón, lo reconozco, pero sacar beneficio de ella es inmoral. Helena no entiende, la vida no es un perfume, tampoco un whisky; lo venimos hablando hace años, sigo firme, la libertad no se negocia. Helena pretende lujos innecesarios, no era así cuando nos casamos. Es atractiva, me excita siempre, y aún más cuando discrepamos. Esta basura de Orgullo Criollo empieza a caerme mejor, tendremos una larga espera hasta que la nena vuelva, Helena, escucha, ¿qué te parece si en lugar de discutir nos ponemos cariñosos? Me pregunto cómo se sentirá Andrea ahora mismo, ¿será elegida? ¿Recordará a su madre y sus manías de lujos superfluos o los principios que yo le he inculcado? No sé cómo le preocupa tanto Andrea, no sabe lo que es ser mujer. Ser mujer es sufrir como yo por aguantar sus desplantes, siempre hablando y hablando de libertad y democracia. No digo que no estaría bien lograrlas, pero la realidad es lo que es. La democracia que yo quiero es tener un Lada como el de Abel; conseguir perfumes Chanel, productos de belleza Orlane, Maybelline, Shiseido, Lancôme, Dior, lencería Victoria’s Secret, gafas RayBan, lo vi en el catálogo de las tiendas de extranjeros que me prestó Amalia. Eso sería democracia y libertad para mí, cosas tangibles.  

20:40 - Llegamos a la puerta del casco, estoy junto a Alba y Laura. Hay tres niñas más, son de otros institutos. Somos de las elegidas. No creo que el general sea como dice mi papá, no hay más que verlo, tan apuesto, tan atractivo, un gran deportista también. Beatriz nos acompaña. No quisiera que me sucediera nada raro, no soy arriesgada como Susy, ¿qué estarás haciendo ahora?, si pudiera verte.

20:45 – No dejo de pensar en ti, Susy, cómo te echo de menos. Me contaste que estuviste en el cuarto de juegos sola junto al General, sin las monitoras, jugaste al pool. Tú eres tú, Susy, nunca me quisiste hablar de lo que pasó después de las partidas de pool, me lo debes. El cuarto del General, dijiste, tiene una estufa de leña enorme, parece de un castillo francés, la mantienen encendida aún en verano, ponen el aire acondicionado al máximo. En el piso hay pieles de osos blancos y otros animales salvajes, caminaste descalza sobre esas pieles, era como estar en las nubes. Probamos de repetir la sensación, me saqué las zapatillas, hiciste que pisara un gorro de piel de corderito. Yo quiero experimentar eso, caminar sobre pieles bien peludas.

21:00 – ¡Cómo come, no afloja, sabía que le gustaría! Puse todo el pastel en la mesa, era para la familia, somos cinco, ahora sólo queda la mitad. Casi no hablamos, echo de menos a los chicos en la cena, los varones están en la pre-militar. Ernesto y yo adorábamos la libertad, nos sentíamos mejores personas en la vieja democracia, pero, Ernesto, ¡fíjate!, los tiempos cambian, debemos amoldarnos. Recuerda a los Gutiérrez, hablaron públicamente de libertad, democracia, derechos, criticaron el gobierno, querían cambio. La Secretaría de Estrategia del Pensamiento Nacional los hizo echar del sindicato, no pueden conseguir trabajos estables, viven de changas, ella cuida niños, él hace reparaciones domésticas, ¡y es ingeniero! Mi mujer no entiende, yo quiero que la nena piense, en el instituto no le enseñan eso. Helena cocina como los dioses; el pastel está de rechupete. Andrea debe estar cenando ahora. Presiento lo peor, pobrecita, no es como Susy, ella es diferente, raro que sean tan íntimas. Susy explota sus formas, se viste provocativa, se muestra sensual. Mi mujer me contó que tuvo varias experiencias íntimas ya, pero Andrea le confesó que no la siguió cuando la invitó a dejar la virginidad. Ya terminé la cena, no sé qué hacer ahora, no tengo ganas de ver televisión, no tengo sueño, no podré ir a dormir tan temprano, no logro concentrarme, sólo veo la imagen del General abusando de mi hija. Menos mal, el Orgullo Criollo me sigue acompañando.

22:30 - Estamos muy felices en la cena, probamos cosas raras, exquisitas, trajeron langostinos. Nos divertimos sacándoles las patas y la cabeza. Me encantaron. Charlamos entre todas, también con el General, lo conocimos de cerca. Nos trata afablemente, me pregunto cuándo aparecerá el depravado del que habla mi padre. De postre nos sirvieron copas heladas con frutas, nata y chocolate. El general bebió café.

22:40 - Laura es desenvuelta, atrevida, se le ocurren cosas divertidas, inventa travesuras, correrías inimaginables, luego las disimula, es muy inteligente. Nos llevan al cuarto de juegos, es más impresionante de lo que Susy me contó. ¿Qué estará haciendo ahora?, ¿estará con alguna amiga o, más probable, con algún chico? El General ya entró al salón de juegos. Las otras chicas van hacia las máquinas de pinball que él venera tanto. Me quedo al lado de Laura junto a la barra, hay muchas botellas, me muestra las de vodka Absolut. Las niñas juegan con las pinballs, es un escándalo de campanillas, zumbidos, golpes, arpegios, timbres, sirenas, son sonidos maravillosos. Laura hace un movimiento rápido, disimulado, toma una botella abierta de Absolut, completa su vaso de FelizNaranja y también el mío. Subrepticiamente vuelve la botella al lugar, nos acercamos al grupo. La FelizNaranja es más rica así.

22:45 – Nos reímos mucho, nuestras compañeras también, nos sentimos estupendamente bien, no conocemos el porqué. A Beatriz le llama la atención, me pregunta si está todo bien, la algarabía de las elegidas con las pinballs contagia, le digo. Nuestros vasos de FelizNaranja están casi vacíos. Laura sabe por sus padres, ambos profesores, que el vodka no deja aliento como otras bebidas alcohólicas, no nos pillarán. Le digo de acercarnos a las pinballs, quiero jugar. Las otras chicas se han marchado, fueron a mirar una película, Goldfinger, está prohibida en los cines.  Ni ella ni yo deseamos verla. Nos encaminamos a las maquinitas. Laura se tienta, busca más vodka. Vierte medio vaso en el de cada una, le agregamos FelizNaranja, no se notará la falta de color. Al rato aparece el General, le decimos que vamos a mover esos flippers con furia. Al general le parece bien, nos sonríe, avisa a Beatriz, disfrutará de las pinballs junto a nosotras.

No sé qué me pasa, río a más no poder, no puedo parar, tiemblo al mismo tiempo. Cada una pulsa uno de los flippers de la misma máquina, la desincronización es total. Nos causa aún más risas. Las campanillas del pinball suenan dentro de mi cabeza, producen colores maravillosos, tienen sabor a naranja. Los monos pintados del tablero comienzan a moverse y bailan conmigo, las esferas metálicas se vuelven planetas, todo está muy claro y muy confuso simultáneamente. Veo ahora a Susy, qué raro, diría que está con el uniforme de Laura. Estoy girando en un tiovivo acelerado, la habitación se invierte, el piso es el techo, me mareo, los sonidos se amplifican, veo luces intermitentes dentro de un arco iris resplandeciente. Me he echado sobre las pieles frente a la estufa. Susy, ¿sabes?, estoy totalmente desnuda, tú también ahora, me revuelco en ellas abrazándote, rodando juntas, ¡qué experiencia tan fenomenal es estar así, sintiendo mi piel acariciada por los pelos que cubrían al oso, es indescriptible! Veo al General encima de mí, tengo miedo, mucho miedo. ¡Ay, Susy! ayúdame, te necesito. Ya me lo había dicho mi papá, es un depravado, ¿qué me va a hacer? No se la llevará fácil, sé reaccionar. Soy la mujer maravilla, le arrebato su espada ceremonial, tendrá su merecido.

23:30 – Uf, Ernesto se pasa dando vueltas en la cama, el Orgullo Criollo no surtió efecto. No puede dormir porque la nena está en la quinta con el General. ¿Te das cuenta?, mucho miedo por Andrea, pero bien que te comes a Susy con la mirada cuando viene a casa. Sé que no haría nada, él es así, en eso y en todo, palabras ampulosas, poca acción, nunca saldrá adelante. Andrea tiene la gran oportunidad de su vida, va a estar cerca del General, ¿no es maravilloso?, espero que la haya visto patinar, es buena, para eso puse los patines en la mochila.

Domingo, 30 de noviembre de 1980, 00:30 – Fíjate en lo de Susy, es una alumna que no se destaca, es una más, sin embargo, obtiene notas aceptables, de acuerdo, es despierta, pero, ¿por qué te crees que sale adelante?, sus padres han ido progresando también. Abel disfruta tranquilo el Johnny Walker, ve que a Susy le va suficientemente bien. Ha estado en la quinta en cinco oportunidades, sus padres están radiantes, aprovechan las ventajas que ella ha obtenido. Abel afirma que pronto podrá acceder a un Niva 4x4 para ir a cazar al campo. Nosotros ni un Lada 2101 podemos tener. Ernesto, tú en cambio te sientes fatal, estás incómodo, preocupado, bebes con ansiedad el Orgullo Criollo, no soportas la espera, inventas tu propia incertidumbre.

12:30 - ¿Dónde estoy? Ay, ay, se me parte la cabeza. Llamo a papá repetidamente, le quiero contar, va a estar orgulloso de mí, no responde. Veo el rostro de Beatriz, se inclina hacia mí, me pone un paño helado en la frente. No entiendo por qué está aquí. Oigo a Laura decir riendo: ¡qué viaje nos mandamos! Está muy cerca, no la veo, no puedo incorporarme. Me siento mal, muy mal, tengo el estómago deshecho, mi cabeza está aún peor, quiere explotar, ¿me habrán herido? Poco a poco reconozco el lugar, estoy en el dormitorio del pabellón de chicas en la quinta. No logro entender, ¿aquello pastoso y maloliente como un vómito no eran las vísceras del General cuando lo acuchillé hasta la muerte? Logro volcar la cabeza, veo a Laura en otra cama. Beatriz sigue a mi lado, dice: ¿qué tomaron?, se ve que no fue poco. El General las encontró junto a las pinballs, estaban tumbadas en el piso, desmayadas de borrachas. Tú, Andrea, además, te vomitaste encima. Me pidió que las atendiera. Te bañé y cambié de ropa. Laura y tú han dormido 12 horas seguidas, quién sabe qué locuras soñaron.

18:00 – Mira, ya vuelve Andrea. Qué raro, está con ropa de patinaje. Qué cara horrible, tan pálida, ¿qué le hicieron a mi nena? No, no lo puedo creer, te lo dije Helena, podía pasar cualquier cosa. Está hecha un desastre, seguro que el General se propasó ¡Qué pesado, Ernesto!, siempre eres el mismo aprensivo, quizá sea algo que comió. Mami y papi, perdón, por favor, no sabía que el vodka podía caerme tan mal, prometo no beber nunca más. Ojalá no me sancionen, tampoco a Laura. Me acordé de ti, mami, no nos dieron los pases, lo lamento. Pobrecita, mi negrita divina, no te preocupes, Beatriz trajo un sobre con tu bono, y agregó, a pesar de todo. ¿Qué hicieron allá?, no pudieron dárselos en la quinta, se durmieron toda la mañana. Estoy excitadísima, mañana iré a comprar First, verás qué perfume, también Johnny Walker o Ballantines para tu padre, se preocupó tanto el pobre, casi no durmió. Te traeré gafas de natación Speedo, te las mereces. Llamó tu Roberto a casa de la vecina, quería saber cómo estabas. Uf, está bien, está bien, gracias, mami, tranquila, ya me verá mañana en el instituto.

Lo que deseo es estar con Susy, tiene que ser ahora, quiero contarle todo ya mismo, ¡cómo la eché de menos!

A mos redó - Na Jordana (alternativa, hasta con 3 adjetivos, para el ej. Nº12)

  A mos redó - Na Jordana Los veo, ¿me veo?, casi todas las mesas de la terraza ocupadas, son vecinos del barrio, aquí es raro ver turista...