lunes, 28 de junio de 2021

Tonto 3.1 (corrección s/Bárbara + algunos ajustes ... quité 43 "tontos" y tontamentes!)

 

Tonto como adjetivo (v.3.1)

“¿Por qué esa mala fama de los adjetivos?” *

Instrucciones para lectura abreviada - leer sólo: 15:58 con acotación previa, 16:20, 18:20, 18:40, 18:50 18:58, 20:28 y 20:30. Para lectura súper abreviada: 15:58 con acotación previa, 18:50, 18:58, 20:28 y 20:30. Para la ultra abreviada: leed las acotaciones y dedicatoria; ah, y conseguíos Selecciones de Reader’s Digest.

13:41 -  invitación de Bárbara para presentación de libro en Librería Berlín - estaría bueno ir, ver gente, cambiar de ambiente, conocer el lugar.

13:45 – respondo por FB, soy tonto al responder por FB - un tonto dinosaurio de FB dirían mis nietos.

13:55  comeré en casa, ojalá no me caiga pesado, debo estar despierto - el martes no pude concentrarme por el volumen la música - fui un cagueta, no encaré al mesero, no había nadie en el local - un modo de aceptar lo que no quiero sin pelearlo, un tonto cagón.

14:15 – yo, tonto haragán, ni una ensalada me hago, aunque está cortada y pronta - mezclo seitán y arroz indonesio, restos de la noche del martes – recuerdo a mi hija Nadia, estricta vegetariana – dice que soy un tonto ex-vegetariano, luego de 20 años caí seducido por las tentaciones de la carne - un tonto y débil humano, cualquiera.

15:00 – bebí una copa de rosado de Navarra, estaba frío - fue para digerir mejor, justifiqué - tonta elección – tengo modorra - leo a Katherine Mansfield, relatos de principios del siglo XX, no son ni viejos ni nada tontos, me gustan - no logro mucha concentración, culpo a mi sobremesa con efluvios del caldo navarro – leo - pienso en la compra del Carrefour, si llego a 25€ tendré una cajita de huevos gratis, mi mente se engancha en la promoción - no puedo evitarlo, soy un tonto comprador - como todos - me río solo.

15:50 – miro el mapa en el móvil como un tonto turista - ¿dónde deseas ir?, pregunta Here - a Librería Berlín - 40’ minutos andando, 15’ en bici, 32’ en bus, pero con una caminata larguísima que cruza el tonto río que no existe - ¿será tonto por eso o será, más bien, avispado?, sin inundaciones, sin sequías, sin orillas, sin ranas, sin peces, sin agua contaminada – caminaría tanto como ir sólo andando - la bici entonces, iré por el parque, más fresco - ojo, lleno de patinetes, peligrosos, imprevisibles, también tontos turistas tomando fotos por los carriles bici - leo a Nabókov, no es un tonto escritor, no - manipula, desestabiliza, cambia en cada relato, juega con el lector, pura habilidad, puro virtuosismo.

“Escribir desde el yo, ¿qué cosa será eso de escribir desde el yo?” **

 

15:58 – me llega el limbo de la siesta, me hundo en el sillón, el Kindle se apaga solo en mis rendidas manos, las gafas aún puestas, ¿trato acaso de ver más allá de mi tonto horizonte racional? - estoy obsesionado, apareció una idea en mi mente, luego se esfumó - la puta memoria, que no es la tonta memoria, es traidora, vengativa, triste y alegre, pero nunca tonta – esa idea era interesante, y era para utilizar un adjetivo – lo percibí cuando desperté para la primera micción de la noche, así la llaman en la analítica, no es como una tonta meada – me quedó la picazón, como una sensación, esa inevitable cicatriz que deja lo que estuvo, eso que fue y que no supe qué era, esa brillantez que ni en mis propios sueños aparece – un grano pustuloso, sigue ahí, no sé qué lo  formó, me atormenta y me atormento - soy un tonto homo non-sapiens sufriendo por no tener imaginación.

 

16:20 – sí, la bici sería ideal – y, ¿qué hago con el casco durante la presentación?, ¿dónde dejo la bici? – no en la calle, no - miro el pronóstico, no me creo lo que predicen, pero es como con las religiones, la fe ayuda ante las tontas dudas - el pronóstico parece prever que la tarde será abominablemente tórrida.

16:30 – me agrada llegar con adelanto, media hora antes, la tranquilidad que cae bien luego de caminar, o de pedalear - tengo un tonto sueño, un taxi con aire acondicionado, un jubilado no debe gastarse el ahorro del Carrefour en ese tonto y breve lujo.

17:30 – termino un relato de Nabókov, lo elegí al azar, A Russian Beauty, recuerdo una tonta estructura, la armé hace un tiempo - en un restaurante de Moscú, observaba mi hermosa vecina sentada sola con su ordenador en la mesa de al lado – a esa imagen sumo el de un depravado colega que abusaba de su alumna, los otros profesores la llamábamos, con sorna y sin saber lo que estaba sucediendo, la muñeca rusa  – asociación de ideas por falta de ellas – entonces usaría “bella” como adjetivo para el deber – estoy en el Café Pushkin tomando chocolate con la Nathalie de Gilbert Bécaud, otra tonta idea de un tonto soñador despierto recordando sensaciones tontamente agradables.

18:20La place rouge était vide, hermosa canción, la voz ronca del abusador de Gilbert suena en mi mente, ¿qué tiene que ver Moscú? - preparo té, una tetera entera con mezcla de hojas sueltas Ceylan, Assam y un toque de Lapsang Suchong, sabe similar al de las caravanas rusas - no tengo samovar, ¿seré un nostálgico por desear un samovar? - ¡qué rico y refrescante queda mi té!, ¿seré un tonto rebuscado por tomar té caliente con 29º?

18:40 – tantas tontas lecturas, tantos tontos divagues, el tonto tiempo pasa, no podré llegar al evento con anticipación - ¿qué me pongo?, soy un rematado idiota, ¡qué importa!, sí, me importa – puede caer la lluvia del pronóstico, tiene 50% de probabilidades - las probabilidades no existen, si no, yo ya estaría preparando el viaje al mundo del después, las estadísticas me dicen que se daría dentro de unos meses, luego de este verano, en el tonto otoño que acecha – las estadísticas son así, acechan.

18:50 – bebí tres tazas de té - no, no puedo ir ya en bici, no tendría el tiempo de relajarme antes de la presentación - ah, cogeré el autobús, aunque más no sea que para una parte del trayecto – bajo a la calle - en la parada miro el móvil, pronto pasará el 95 con turistas hacia la playa, ¿dónde deberé apearme? - busco la respuesta con la app de la EMT, oigo un motor que acelera, es el 95 que este tonto divagante ha perdido al mirar el tonto móvil para saber cuándo pasaría el tonto autobús que se esfuma delante de sus narices…

18:58 – cruzo Serranos, corro mucho, hay semáforos, quizá la tonta suerte haga que el 95 se demore y lo pesque en la siguiente parada - sí, es así, unos turistas hacen preguntas y el 95 sigue detenido, apresuro, corro, en mi muñeca el reloj inteligente señala que he pasado las 150 ppm, es demasiado, estoy agitado - los turistas no suben, el 95 cierra las puertas y quedo a unos tontos 30 metros de haberlo alcanzado.

19:01 – el próximo 95 está a 9’, no llegaré a tiempo – corro hasta otra parada, la del 94, llegará en 2 minutos – eureka, el 94 cruza el tonto río que no es tal, menos caminata, sólo 600 m en lugar de 900 – llegaré a tiempo

19:28 – es Valencia, siempre hay minutos de tolerancia – trato de regular mi respiración, el bobo, o sea corazón en uruguayo urbano, está acelerado, no hemos tenido la elegancia de llamarlo el tonto, sería más literario – en la acera veo a Kike, veo a Manuel, me saludan - mi ritmo cardíaco comienza a bajar de esos entusiastas 142 ppm de la caminata, fueron al tempo presto del último movimiento de la 4ta. de Tchaikowsky.

20:02 – estoy en la sala - me relajo como puedo - tomo una foto de Bárbara y Juan – mis pulsaciones ya están domesticadas, soy el contrafagotista que respira a fondo con el diafragma bien bajo para tocar ahí mismo y con suficiente fiato, el solo de la variación de La Bella y la Bestia de Mi Madre la Oca de Ravel - ¿por qué me toca el papel de bestia?

20:28 – me fascina Juan – profundo como la fosa de las Marianas, sin embargo, transparente y claro como el agua de las lagunas que aparecen en los arrecifes de coral.

20:30 – pido a Juan que me dedique su libro, es “Fuego Amigo, los restos de la escritura” - me presento, dice que me recuerda, ¿cómo?, no, no puede ser, ¿de dónde?, de FB me dice – y me escribe una dedicatoria que termina así:

“… para que sigamos conversando con Onetti”.  

Valencia 17 de junio de 2021

  * Juan Gracia Armendáriz en “Fuego Amigo, los restos de la escritura”: pág. 108

** Ídem: pág. 69                         

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